La sexualidad en el alumno
de preescolar.
¿Qué es la sexualidad? Implicaciones para un futuro docente del nivel prescolar.
La sexualidad es una capacidad que
conforma a cada ser humano y que nos permite sentir, vibrar y comunicarnos a
través del propio cuerpo. Es algo que forma parte de lo que somos desde el
mismo momento en el que nacemos y que permanece en nuestras vidas hasta que
morimos. Con lo cual, cuando hablamos de educar la sexualidad, estamos hablando
de hacer una educación, no sólo para el futuro de niñas y niños, sino también
para vivir mejor su propio presente.
Esto no significa, claro
está, que la experiencia de la sexualidad sea la misma en las criaturas
pequeñas que en las personas adultas. En la medida que el cuerpo crece y
cambia, la experiencia de la sexualidad también se transforma. Desde ahí, es
fundamental no dar significados propios de la edad adulta a lo que en realidad
tiene otros significados.
Por
ejemplo, nada tiene que ver la experiencia de una niña de tres años que mira
con curiosidad y toca "la colita" de un niño de su misma edad, que
esa misma situación entre personas de veinte años. O sea, no es lo mismo una
manifestación de curiosidad infantil que entablar una relación sexual tal como
las entendemos y las vivimos las personas adultas.
Es la Libertad de
decidir y actuar por sí mismo, la verdad que nos hace confiar y ser honestos,
la Igualdad basada en el respeto por las diferencias (de sexo, género, posición
social, ideología, raza), la Justicia del debido trato a los demás y, por sobre
todo el respeto por la vida y la libertad de elegir ser madre y padre.
Manifestaciones de la sexualidad durante el preescolar.
La sexualidad se manifiesta de
forma muy diversa a lo largo de una vida y está en continua transformación.
Esto significa que todo ser humano, tenga la edad que tenga, haya tenido las
vivencias que haya tenido, siempre tendrá algo nuevo por descubrir y aprender
en torno a su propia sexualidad. Por ello, educar la sexualidad no es
tratar una serie de contenidos claros y acotados, sino dialogar sobre una
experiencia que se nos presenta de modos diversos y a veces imprevisibles en la
propia vida.
La sexualidad está presente en el
conjunto de nuestro cuerpo. De tal modo que educar la sexualidad es ayudar a
que niñas y niños tomen conciencia de las posibilidades que tiene el conjunto
de su cuerpo, de mantener vivo cada rincón de su piel y de usar esas
posibilidades desde su creatividad y deseo.
El docente frente a las manifestaciones de la sexualidad
durante el prescolar.
La educación infantil atraviesa por un proceso social de
madurez, en el cual la participación de educadores resulta trascendental.
Numerosas circunstancias de la historia de educación sexual, pueden explicar
las relaciones adultas hacia la sexualidad infantil. Cuidar los mensajes y
actitudes con las cuales se responde a las manifestaciones de la sexualidad
infantil pueden ser un avance hacia una cultura más sensible, comprensiva y
amigable. El educador debe responder al niño de una manera sencilla y lo más
cercano a la realidad.
Educación
sexual integral y prevención de la violencia en la educación prescolar.
La
educación sexual integral pretende:
•
La integración saludable de la sexualidad en la vida adulta o salud sexual.
• Educa durante las diferentes etapas del
desarrollo humano.
•
Educa sobre los aspectos biológicos, psicológicos, sociales y culturales de la
sexualidad
•
Orienta la sexualidad hacia la construcción y expresión saludables de la misma
•Crea
experiencias educativas que generen un aprendizaje significativo y positivo
alrededor de la sexualidad.
•
Personaliza los efectos de la educación de acuerdo a las características y
necesidades de cada ser humano.
La
educación sexual integral es un proceso educativo continuo y progresivo, basado
en un enfoque de salud y derechos humanos, cuyo propósito final es crear los
medios para favorecer la integración saludable de la sexualidad en la vida
adulta, individual y social.
La
violencia es un problema mundial de salud pública en crecimiento. A pesar de
los esfuerzos realizados, numerosos niños y niñas la padecen en todos los
ámbitos de su vida, con consecuencias graves para su desarrollo y su salud,
incluyendo, la creación de círculos de mayor violencia. Los educadores de nivel
preescolar, tienen una inmensa responsabilidad en la prevención primaria de la
violencia y en la detección oportuna de factores que pueden generarla, pues
numerosas expresiones de violencia se manifiestan inicialmente durante los
primeros años de vida y al prevenir o detener las causas de la violencia, es
posible crear tempranamente factores protectores contra la misma.
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